20060616

26/04/2006 Roma (Parte II)

Al día siguiente los demás se levantaron temprano para ir a la bendición papal y yo me quedé disfrutando de la hospitalidad romana, o sea, flojeando en el hotel. Mi oclofobia en grado menor me persigue a todos lados y se acentúa si está relacionado con la Iglesia Católica. Después de eso, nos juntamos a la salida del Vaticano y nos fuimos caminando al Castelo di San Angelo. Al Castillo no entramos, ni le dimos mucho boleto, pero si al puente que está justo en frente. El puente de San Angelo congrega a la mayor cantidad de vendedores ambulantes de imitaciones de marcas conocidas: Rolex, Fendi, Prada, Louis Vuitton, Armani, Montblanc, etc. El festival de la cartera mula, el reloj "de oro", la lapicera trucha, etc. Se pueden comprar cosas baratas y negociarlas con los vendedores, en su mayoría inmigrantes africanos, que hablan unos cuantos idiomas. Lo mejor de todo es que andabamos con el negociador #1 del mundo: Eduardo. Cada show que hacía para bajar en uno o dos euros el precio, le hubiesen valido un premio de la academia. Gestos, muecas, onomatopeyas, caminatas negando con la cabeza. Finalmente fue el más estafado: Compró unos lentes de sol por 8€ que le duraron solo un par de días.

Después de eso recorrimos una serie de lugares, muy puntuales: El Palacio de Justicia, Plaza Navone y su fuente de los cuatro ríos y la Piazza del Poppolo. De todos ellos les dejo una serie de fotos:


(Palacio de Justicia)

(Plaza Navone)

(Eduardo odia las palomas)

(Piazza del Poppolo)

Hasta que llegamos a Piazza Spagna, uno de los lugares mas lindos de la ciudad. En ella se juntan diariamente cientos de personas que sólo se sientan en sus escalinatas y pueden pasar horas admirando sus flores, su gente y lo cosmopolita que resulta el lugar. Es punto de reunión obligatorio para los turistas de la ciudad. Nos dedicamos a jugar un rato a Where is Wally? en el que yo era Wally y tenían que encontrarme en medio de la multitud. Así aparecía entre grupos de gente, un círculo de turistas japoneses y desaparecía para volver a aparecer. Bajando por la plaza, se puede encontrar la Fuente de la Barcarola, lugar donde Eduardo pudo limpiar los ataques de los ratones con alas. Saliendo de Piazza Spagna, nos encontramos con la Via Condotti, lugar donde están las principales tiendas de moda de Europa: Louis Vuitton, Gucci, Dior, Prada, Cartier, Salvatore Ferragamo. Sandris estaba feliz. Eduardo también. Para que estamos con cuestiones, si al viejo le gusta la alta costura.

At last, but not least, llegamos a la soberbia, fantástica, maravillosa y tradicional Fontana di Trevi. Es realmente hermosa. Fue construida en el año 1762 y es famosa en el mundo entero por una escena de un película de Federico Fellini, La Dolce Vita (1962), en la que la protagonista Anita Ekberg se mete en la fuente e invita a Marcelo Mastroianni. La tradición dice que hay que ir a la fuente y arrojar una moneda de espaldas, pedir un deseo y se concederá. Sobre todo si el deseo es volver a Roma. Ya ni me acuerdo lo que pedí, seguro que fue la paz mundial o el desarme nuclear. Si, seguro.



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