20060626

16/04/2006 Paris

We'll always have Paris ...
-- Rick Blaine (Humphrey Bogart), Casablanca

Uno de los puntos altos que teníamos en nuestra planificación era Paris. Esto por dos razones: a) por la cantidad de lugares que se pueden visitar y b) porque en nuestra visita a Paris coincidía con el cumpleaños de Sandra. Para ella su sueño era poder pasar su cumpleaños en la ciudad luz y conocer la famosa Torre Eiffel. Bueno, para allá ibamos.

Llegamos a la estación de Buses Gallieni, que a su vez es estación de Metro. Ahi, tomamos el metro (línea 3) hasta la estación de Réamur-Sébastopol, donde quedaba nuestro hotel, llamado "France-Europe". Una vez más no fue fácil dar con el hotel y subir las maletas por las malditas escaleras del metro. Ubicados, en donde encontramos a una recepcionista extraordinaria, comenzamos a planificar la cantidad de lugares que debíamos recorrer.

Primero, gracias al hambre fuimos a comer a un Kentucku Fried Chicken que estaba frente al hotel. No se imaginan la forma en que nos tuvimos que hacer entender para pedir un poco de pollo frito y bebidas ... pero finalmente comimos. Luego de eso, caminamos hasta el Centre Pompidou (su nombre completo es Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou). Es un lugar verdaderamente increíble, un edificio de estructura industrial que desde fuera se ven escaleras, conductos, etc. En las afueras es posible ver arte callejero (como tipos que pintan verdaderas obras de arte con tiza en el suelo, mimos y malabaristas) y tiendas de souvenirs, donde venden todo tipo de cosas ligadas al arte.


Luego, caminamos en dirección a Notre Dame, pero antes nos encontramos con lugares como el carrusel de la izquierda. En muchos lugares en Europa nos encontramos con carruseles como estos. Creo que fue en la plaza que está frente al Hotel de Ville. Hasta que llegamos a la famosa Catedral de Notre Dame. Es una construcción gigantesca, estilo gótica del siglo XIII, sobrecogedora. En el interior, mientras se celebraba la misa de Pascua de Resurrección, pudimos estatuas de distintos santos, escuchar el organo. Puedes encender velas por 2€ o 10€. Yo, en honor a mi madre, encendí una a Santa Teresita del Niño Jesús. Además venden como souvenir unas medallas doradas con la imagen de la catedral. Nótese que la cantidad de gente que quiere entrar es tremenda. Hay que hacer una fila de cientos de personas y esperar pacientemente. Dentro hay vitrales gigantes, oratorios e imágenes de distintos personajes religiosos. Yo no soy religioso, para nada, pero es un lugar que vale la pena conocer.

Después de eso, ya era tarde. Así que nos devolvimos caminando al hotel, pasamos a comprar algunas cosas para comer en un supermercado cercano y a dormir. Faltaba mucho por recorrer de París ...

(María José y su perro dinamita)